El reloj no puede parar, pero se ve que todo lo otro si. Pareciera que voy en cámara lenta y entonces todo es mas intenso. Todavía puedo ver tus ojos brillando, mirándome, iluminando tu sonrisa, que sonríe porque yo estoy ahí, porque soy tuya. Y se me pone la piel de gallina, y me tiembla el cuerpo (como cuando me besas).
Y me ahogo , el aire se pone pesado y hasta puedo decir que siento el esfuerzo que hacen mis pulmones por agrandarse y llenarse de él. Pero lo disfruto porque te amo tanto que cualquier dolor es tolerable excepto el de sentirte ajeno a mi, excepto el de soportar el peso de tu ausencia.
De repente el tiempo vuelve a correr pero no a la velocidad normal, sino que mucho mas rápido, para compensar el tiempo en el que estuvo parado. Y entonces ya no estas, y en realidad te fuiste hoy.
Entonces el tiempo juega conmigo a juegos a los que no quiero, a los que
no se jugar.
No quiero jugar, me duele.